Adultos mayores

Adulto mayor,¿para qué la atención psicológica?

Antes que nada es necesario hablar de lo que significa la vejez o ser un adulto mayor. Por comodidad, se ha establecido que se es viejo al llegar a los 65 años, a este criterio se le conoce como vejez cronológica y se establece desde un punto de vista bastante arbitrario y, en realidad, falso. Pues establece que todas las personas de determinada edad van a poseer un mismo conjunto de características y sabemos que no es así, la única característica en común es la edad y eso no habla de salud, competencias y capacidades. Actualmente la vejez es concebida como un proceso de la etapa vital del ser humano, con sus ventajas y desventajas, y no como sinónimo de enfermedad.

Al establecerse como un proceso vital implica identificar en él ciertas metas y crisis acordes con este proceso. Robert Havinghurts propone varias tareas evolutivas de la vejez: 1) adaptarse a la disminución de la fuerza y salud física, 2) adaptarse a la jubilación y reducción de ingresos, 3) unirse a una asociación que sea explícitamente de un grupo de la misma edad, 4) adaptarse a la muerte del cónyuge, 5) adoptar nuevos roles sociales de manera flexible y 6) encontrar un lugar para vivir satisfactorio.

A estos seis objetivos faltaría un séptimo que tiene que ver con el hacer frente a la propia muerte para poder darle un sentido a la misma. Todas y cada una de las tareas anteriores se pueden presentar con mucho dolor y es entonces cuando la salud mental, que implica evitar ese dolor, se vuelve una necesidad primaria.

Hoy en día se habla de envejecimiento patológico, envejecimiento normal y envejecimiento exitoso como si fueran caras distintas de un mismo proceso y no pudieran integrarse. Cuando hablamos de envejecimiento patológico nos referimos principalmente a la presencia de enfermedades médicas (p. ej. enfermedades del corazón o cáncer), por lo que hablar de envejecimiento normal involucra la ausencia de enfermedades de este tipo y que corresponden a la mayoría de las personas.

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Estas definiciones suelen no abarcar toda la plenitud de los que significa envejecer, por lo que algunos autores van más allá describiendo lo que es el envejecimiento saludable: es aquel en el que existe flexibilidad ante los cambios, tanto propios como ajenos, se construye un proyecto de vida y se lleva a cabo, se rompe con las rutinas que pueden ser muy rígidas, se prueba, se innova y se realizan nuevas actividades que antes no se realizaban y, sobretodo, se autocuestiona. Es necesario comenzar a comprender que “la vejez puede y debe ser una etapa saludable, aun con la presencia de alguna enfermedad”.

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Todo proceso que surja en la vida de las personas está sujeto a posibles crisis que pueden ser solucionadas y que obtienen beneficios de visitar a profesionales de la salud, es imprescindible que la edad no sea una limitante para buscar apoyo, pues existen muchas etiquetas que, fuera de ayudar, perjudican al adulto mayor, como “ya para qué si ya estoy viejo” o “yo para qué voy al psicólogo si no estoy loco”. Hoy en día la prioridad en muchos países (y muchas personas) es no sólo incrementar el tiempo de vida, sino incrementar su calidad y para ello los servicios de atención psicológica pueden ser una herramienta que lo propicie.

Se plantea que debido a la naturaleza de los problemas que se presentan en la vejez, la terapia de grupo se presenta como la mejor alternativa de atención psicológica, debido a su naturaleza social. Por ello se plantea que la psicoterapia en la vejez debe centrarse en problemas aquí y ahora, estableciéndose metas específicas a corto plazo y principalmente enfocada a los grupos de apoyo. Y nunca olvidarnos que ¡Ser mayor es vivir a lo grande!

Adulto mayor, aquí 7 razones para ir al psicólogo.

1. Problemas de ansiedad.

Se habla de un problema de ansiedad cuando existe excesivo miedo o preocupación sobre temas cotidianos: por ejemplo acerca de la situaciones de la vida, por el estado actual de salud, sobre las relaciones familiares o sociales, el trabajo, etc.

2. Déficits en actividades de la vida diaria.

Se trata de una reducción en la capacidad de llevar a cabo de forma independiente una o más de las actividades básicas de la vida diaria (AVD), por ejemplo bañarse, vestirse, comer, ir al baño y moverse dentro de la casa.

3. Sobrecarga del cuidador.

Son los sentimientos de abrumo que presenta una persona cuando diariamente debe lidiar con la responsabilidad de estar al cuidado de una persona y se puede acompañar de ira e irritabilidad. Además puede experimentarse ansiedad por el esfuerzo físico y mental, así como el consumo de los recursos económicos. Asimismo, puede involucrar dificultades en las relaciones con los otros miembros de la familia.

Conoce una de las principales razones para ir al psicólogo en esta etapa de la vida.

4. Dificultades de comunicación.

Se trata de un descenso en las capacidades de comunicarse generalmente asociado a una enfermedad (p. ej. Demencia) o a un trauma. Ocasiona dificultad para comprender instrucciones o información de las personas a su alrededor y de expresar sus necesidades. Puede también ocasionar depresión, ansiedad y aislamiento social por darse cuenta del deterioro.

5. Comportamientos disruptivos por demencia.

Pueden clasificarse en varias áreas: 1) Conductas verbales. Aquí entran los gemidos, peticiones repetitivas o verbalizar oraciones fuera de contexto. 2) Conductas agresivas. Verbales con gritos e improperios o físicos incluyendo golpes, mordidas o patadas. Y 3) Disturbios del sueño por ejemplo deambular por las noches en el horario de dormir. Todas las conductas anteriores pueden involucrar que el adulto mayor rehuse la ayuda para realizar sus actividades de la vida diaria.

6. Maltrato y negligencia.

El abuso en el anciano puede observarse poniendo atención en los siguientes signos: físicos (marcas de golpes o quemaduras, fracturas), sexuales (dolor vaginal o sangrado), financieros (facturas sin pagar, firmar documentos que no entiende o el cuidador está muy interesado en su situación económica) y emocionales (problemas para dormir, depresión, llanto o confusión. La negligencia es la falta de cuidados o la omisión de acciones que afecten la salud del adulto mayor. Algunos signos de negligencia son falta de agua y comida, infestación de plagas en la residencia, falta de medicamentos necesarios y pobre higiene personal.

7. Caídas.

Las caídas son un severo problema cuando le ocurren a un adulto mayor, son generalmente reportadas por la propia persona o por algún familiar, pueden ocasionar fracturas y generar una reducción en las actividades de la vida diaria, sobre todo, a causa del miedo o la depresión que aparece junto con el pensamiento de volverse a caer.